TALLER DE ACCIÓN Y REFLEXIÓN 4 A
EXTRACTO DEL MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO, DOMINGO DE RAMOS, DIRIGIDO
A LOS JÓVENES 05/08/20.
LEE, ANALIZA Y RESPONDE
FECHA DE ENTREGA 15/04/20, mail; munozhdario@gmail.com
"Los verdaderos héroes de estos días no son los que
tienen fama, dinero y éxito"
Dirigiéndose
a los jóvenes, Francisco mencionó el esfuerzo de todos aquellos que pese al
riesgo de contagio salen a la calle para ayudar a los otros.
“Mirad a los
verdaderos héroes de estos días. No son los que tienen fama, dinero y éxito,
sino los que se dan a sí mismos para servir a los demás. Sentíos llamados a
jugaros la vida. No tengáis miedo a gastarla por Dios y por los demás”, dijo en
su mensaje el Pontífice.
"El
drama que estamos atravesando nos obliga a tomar en serio lo que cuenta, a no
perdernos en cosas insignificantes, a redescubrir que la vida no sirve, si no
se sirve. Porque la vida se mide desde el amor. De este modo, en casa, en estos
días santos pongámonos ante el Crucificado, que es la medida del amor que Dios
nos tiene", dijo Francisco durante la homilía.
"Hoy,
en el drama de la pandemia, ante tantas certezas que se desmoronan, frente a
tantas expectativas traicionadas, con el sentimiento de abandono que nos oprime
el corazón, Jesús nos dice a cada uno: 'Ánimo, abre el corazón a mi amor.
Sentirás el consuelo de Dios, que te sostiene', dijo el papa argentino en su
homilía.
MENSAJE DEL
PAPA A LOS JÓVENES PEREGRINOS del 01/08/18
El Papa:
Reconozcamos y erradiquemos los ídolos que nos tienen esclavizados
"Los
ídolos esclavizan. Prometen felicidad, pero no la dan; y nos encontramos
viviendo para esa cosa o esa visión, atrapados en un vórtice autodestructivo,
esperando un resultado que nunca llega", dijo Francisco en la catequesis
del primer miércoles de agosto
Tras haber
escuchado junto con los peregrinos presentes el primer mandamiento del
decálogo, tomado del Libro del Éxodo el cual reza: «No tendrás otros dioses
frente a mí» (Ex 20,3), hizo el punto en el tema de la idolatría. Se trata de
un tema “de gran actualidad”, dijo, que afecta a todos los seres humanos,
creyentes o no.
El ser
humano, sea creyente o no, es propenso a crearse ídolos
“El
mandamiento prohíbe crearse ídolos o imágenes de cualquier tipo”, explicó en
primer lugar. “Porque todo, añadió, puede ser usado como ídolo”. “Se trata de
una tendencia humana que no ahorra ni a creyentes ni a ateos”. La idolatría –
recordó citando el catecismo de la Iglesia Católica - no se refiere sólo a los
cultos falsos del paganismo. Es una tentación constante de la fe. Consiste en
divinizar lo que no es Dios.
Hablando en
español se expresó de esta manera:
El primer
mandamiento del decálogo, que dice: «No tendrás otros dioses frente a mí» (Ex
20,3), nos lleva a reflexionar sobre el tema de la idolatría, que es de gran
actualidad. Al dar este mandamiento, Dios añade: «No te fabricarás ídolos ni
figura alguna, […] no te postrarás ante ellos, ni les darás culto» (Ex 20,4-5).
Los “ídolos”
esclavizan. Pero, ¿qué es un “dios” a nivel existencial?
A la
pregunta arriba expuesta Francisco respondió explicando que es aquello que está
en el centro de la vida y algo de lo que uno depende y piensa. “Uno puede
crecer en una familia nominalmente cristiana, pero centrada, en realidad, en
puntos de referencia ajenos al Evangelio”, dijo. Y explicó que esto sucede
porque los seres humanos no viven sin enfocarse en algo:
El ser
humano, sea creyente o no, es propenso a crearse ídolos. La palabra “ídolo” en
griego viene del verbo “ver”. Un ídolo es una “visión” que llega a ser una
fijación, una obsesión sobre algo que pudiera responder a las propias
necesidades y, por tanto, se busca y se hace todo por alcanzarla, pensando que
en ella está la felicidad.
El ídolo -
se explayó Francisco en italiano- en realidad es una proyección de uno mismo en
objetos o proyectos: y es ésta la dinámica que utiliza la publicidad. No veo el
objeto en sí mismo, sino que percibo ese automóvil, el teléfono inteligente,
ese rol u otras cosas, como un medio para realizarme y responder a mis
necesidades esenciales.
Es así como
“lo busco, hablo de eso, pienso en eso” y “la idea de poseer ese objeto o
realizar ese proyecto, llegar a esa posición, parece una forma maravillosa de
alcanzar la felicidad, una torre para alcanzar el cielo (véase Gen 11,1-9), y
todo se vuelve funcional para ese objetivo”, añadió.
Los ídolos
arruinan vidas y familias
“Sin
embargo, los ídolos exigen un culto y a ellos se sacrifica la propia vida con
tal de alcanzarlos. Se antepone el dinero, la fama o el éxito a la familia, a
los hijos y a la integridad de la vida. Los ídolos son mentirosos prometen
felicidad, pero no la dan, sino que esclavizan y terminan haciéndose dueños de
nuestra existencia”: así el Pontífice puso en guardia sobre el poder nocivo que
ejercen los ídolos en nuestras vidas, dando, además, algunos ejemplos de estos
ídolos, a saber, la fama, la belleza, la carrera, el dinero.
“Los ídolos
piden sangre”, aseguró. Y “las estructuras económicas sacrifican vidas humanas
por mayores ganancias”. De este modo las vidas se arruinan, las familias se
destruyen y los jóvenes quedan en manos de modelos destructivos, sólo para
aumentar las ganancias.
“En cambio,
el verdadero Dios - iluminó el Papa a los presentes - no nos ofrece ilusiones
ficticias ni hace despreciar el momento presente, sino que enseña a amar a los
demás y a vivir la realidad de cada día”.
Reconocer
las propias idolatrías es un inicio de gracia
Y porque el
Dios verdadero no pide la vida, sino que la dona, reconocer las propias
idolatrías es un inicio de gracia que pone en el camino del amor, sostuvo
Francisco, explicando asimismo que, de hecho, el amor es “incompatible” con la
idolatría: si algo se vuelve absoluto e intocable, entonces es más importante
que un cónyuge, un hijo o una amistad. El apego a un objeto o a una idea nos
hace ciegos al amor.
En cambio “para
amar de verdad”, uno “debe ser un ser libre de los ídolos”.
Reconozcamos
y erradiquemos los ídolos que nos tienen esclavizados
En la conclusión de la catequesis que impartió en nuestro idioma animó a todos
a entrar en el propio interior “para reconocer y erradicar los ídolos que los
tienen esclavizados” y para poner en su lugar “al verdadero Dios, que los hará
– dijo - libres y plenamente felices”.
MENSAJE DEL PAPA
FRANCISCO, SIGUIENDO CON LA CATEQUESIS SOBRE LA IDOLATRÍA 08/08/18
El trabajo
de Dios es quitar la idolatría de nuestros corazones
En la
audiencia general de este 8 de agosto, dedicada a la idolatría, el Papa
Francisco recuerda que reconocer la propia debilidad es la condición para
abrirse a Dios y para rechazar a los ídolos de nuestro corazón.
Ciudad del
Vaticano
El Aula
Pablo VI repleta de fieles llegados de los cinco continentes fue el escenario
de la segunda audiencia general del Papa Francisco, después de la pausa de
verano del mes de julio, en la que el Pontífice continuó su catequesis sobre el
primer mandamiento del Decálogo, profundizando sobre la idolatría, con la
escena bíblica del becerro de oro, que representa el ídolo por excelencia.
El desierto
hace nacer ansiedades e idolatría
El Santo
Padre inicia su catequesis invitando a los 7 mil fieles presentes a detenerse
en el contexto en el cual se desarrolla este episodio del libro del Éxodo, y se
pregunta: ¿Qué es el desierto? “El desierto – afirma – es el lugar en el que
reinan la precariedad y la falta de seguridad” donde no hay nada, “faltan el
agua, la comida y el amparo”. Y ésta – evidencia el Papa – “es una imagen de la
vida humana, cuya condición es incierta y no posee garantías inviolables”. Esta
inseguridad genera en el hombre “ansiedades primarias”, como el comer y beber.
Francisco
explica que la naturaleza humana, para escapar de la precariedad, de la
precariedad del desierto, busca una religión ‘casera’: “si Dios no se deja ver,
nos hacemos un dios a medida” - afirma - y pone en evidencia que “frente al
ídolo no hay riesgo de una llamada a salir de la propia seguridad, porque los
ídolos tienen boca y no hablan”. “Entendemos entonces – precisa el Papa - que
el ídolo es un pretexto para ponerse en el centro de la realidad, en adoración
de la obra de las propias manos".
Las
tentaciones de todos los tiempos
La necesidad
de un ídolo lleva a Aarón a crear un becerro - entonces símbolo de fecundidad,
abundancia, energía y fuerza - hecho de oro y, por lo tanto, representación por
excelencia de la riqueza.
“Estos son
los grandes ídolos: el éxito, el poder y el dinero ¡Son las tentaciones de
siempre!” advierte Francisco. “Esto es el becerro de oro: el símbolo de todos
los deseos que dan la ilusión de libertad y que, en cambio, esclavizan, porque
el ídolo siempre esclaviza”.
"La
gran obra de Dios - subraya el Papa - es quitar la idolatría de nuestros
corazones".
El Obispo de
Roma explica a continuación que “todo nace de la incapacidad de confiar sobre
todo en Dios, de poner nuestra seguridad en Él, de dejar que Él sea el que dé
verdadera profundidad a los deseos de nuestros corazones”. Y advierte que esto "también apoya la
debilidad, la incertidumbre y la precariedad”.
La referencia a Dios – agrega el Papa – nos hace fuertes en la
debilidad, en la incerteza y también en la precariedad” porque “sin la primacía
de Dios caemos fácilmente en la idolatría y nos contentamos con miserables
garantías”.
La
debilidad, condición para abrirse a Dios
Sin embargo,
aceptar a Jesús que "se hizo pobre por nosotros" es reconocer que
"la propia debilidad no es la desgracia de la vida humana, sino la
condición para abrirse a quien es verdaderamente fuerte":
“La
salvación de Dios entra por la puerta de la debilidad” asegura el Santo Padre,
subrayando que es “por su propia insuficiencia que el hombre se abre a la
paternidad de Dios”. Y agrega: “La libertad del hombre nace en el dejar que el
verdadero Dios sea el único Señor. Esto nos permite aceptar nuestra propia
fragilidad y rechazar los ídolos de nuestros corazones”.
Cristo es la
fuente de nuevas fuerzas
Mirar al
Crucificado, para nosotros los cristianos, es reconocer que en Él "débil, despreciado y despojado de todas
las posesiones" está el verdadero rostro de Dios, "la gloria del amor
y no la del engaño resplandeciente":
“Nuestra
sanación viene de Aquel que se hizo pobre, que acogió el fracaso, que llevó al
límite nuestra precariedad para llenarla de amor y fuerza. Él viene a
revelarnos la paternidad de Dios; en Cristo nuestra fragilidad ya no es una
maldición, sino un lugar de encuentro con el Padre y la fuente de nuevas
fuerzas desde lo alto”, afirma el Papa.
Santa Teresa
de la Cruz, mártir del pueblo judío y cristiano
Al término
de la audiencia general, el Papa Francisco recordó la memoria litúrgica de
Santo Domingo de Guzmán y la fiesta, mañana 9 de agosto, de Santa Teresa
Benedicta de la Cruz, que fue Edith Stein, co-patrona de Europa. "Mártir,
mujer de coherencia, mujer que busca a Dios con honestidad, con amor – dijo
Francisco – y mujer mártir de su pueblo
judío y cristiano”. Y con la esperanza de que Ella, Patrona de Europa, ore y
custodie a Europa desde el cielo. “¡Y que Dios los bendiga a todos!”
MENSAJE COMPLETO DEL
PAPA FRANCISCO 05/04/20
Domingo de
Ramos. El Papa: “redescubramos que la vida no sirve, si no se sirve”
El Pontífice
preside la celebración Eucarística del Domingo de Ramos y de la Pasión del
Señor y nos invita a no traicionar ni abandonar lo que de verdad importa. A los
jóvenes les invita a tomar como ejemplo a los verdaderos héroes de hoy y
jugarse la vida como ellos sirviendo a los demás.
Mireia
Bonilla – Ciudad del Vaticano
El Papa
Francisco asegura que Dios nos salvó “sirviéndonos” y nos sirvió “dando su vida
por nosotros” porque “Él nos ama, puesto que pagó por nosotros un gran precio”.
Con esta aclaración, el Papa ha comenzado esta mañana su homilía durante la
Santa Misa del Domingo de Ramos y de la Pasión del Señor, en este domingo 5 de
abril. El Pontífice ha explicado además que el Señor nos sirvió hasta el punto
de “experimentar las situaciones más dolorosas de quien ama: la traición y el
abandono”.
La traición.
Hagamos un examen de conciencia
“Jesús
sufrió la traición del discípulo que lo vendió y del discípulo que lo negó. Fue
traicionado por la gente que lo aclamaba y que después gritó: «Sea
crucificado»”. El Papa Francisco nos pone delante de esta imagen para que
pensemos en las traiciones pequeñas o grandes que hemos sufrido en la vida: “Es
terrible cuando se descubre que la confianza depositada ha sido defraudada”
dice el Papa, pues “nace tal desilusión en lo profundo del corazón que parece
que la vida ya no tuviera sentido”. Francisco explica que esto nos sucede
porque “nacimos para amar y ser amados” y es por ello que lo más doloroso es
“la traición de quién nos prometió ser fiel y estar a nuestro lado”.
Ante esto,
el Santo Padre invita hoy a que nos examinemos interiormente: “Si somos
sinceros con nosotros mismos, nos daremos cuenta de nuestra infidelidad. Cuánta
falsedad, hipocresía y doblez. Cuántas buenas intenciones traicionadas. Cuántas
promesas no mantenidas”. Además – dice el Papa – “el Señor sabe que somos muy
débiles e inconstantes, que nos cuesta levantarnos de nuevo y que nos resulta
muy difícil curar ciertas heridas” y por eso
“nos curó cargando sobre sí nuestra infidelidad, borrando nuestra
traición. Para que nosotros, en vez de desanimarnos por el miedo al fracaso,
seamos capaces de levantar la mirada hacia el Crucificado, recibir su abrazo y
decir: “Mira, mi infidelidad está ahí, Tú la cargaste, Jesús””.
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jóvenes: cultiven solidaridad en tiempos de coronavirus
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El abandono.
En este tiempo de pandemia Dios no nos deja solos
El Papa
explica después que en el Evangelio de hoy, Jesús en la cruz dice una frase,
sólo una: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». “Es una frase
dura” asegura el Papa, pues Jesús sufrió el abandono de los suyos, que habían
huido, pero - puntualiza – “le quedaba
el Padre”. “Ahora, en el abismo de la soledad, por primera vez lo llama con el
nombre genérico de “Dios”. Y le grita «con voz potente» el “¿por qué?” más
lacerante: “¿Por qué, también Tú, me has abandonado?””.
Francisco
detalla que Jesús experimento este abandono precisamente para servirnos una vez
más: “Para que cuando nos sintamos entre la espada y la pared, cuando nos
encontremos en un callejón sin salida, cuando parezca que ni siquiera Dios
responde, recordemos que no estamos solos. Jesús experimentó el abandono total,
la situación más ajena a Él, para ser solidario con nosotros en todo. Lo hizo
por mí y por ti”.
Hoy, en el
drama de la pandemia, ante tantas certezas que se desmoronan y con el
sentimiento de abandono que nos oprime el corazón “Jesús nos dice a cada uno:
“Ánimo, abre el corazón a mi amor. Sentirás el consuelo de Dios, que te
sostiene”” asegura el Papa.
¿Qué podemos
hacer ante Dios que nos sirvió hasta experimentar la traición y el abandono?
“Podemos no
traicionar aquello para lo que hemos sido creados, no abandonar lo que de
verdad importa”. El Papa explica que estamos en el mundo para amarlo a Él y a
los demás y mientras el resto “pasa” – dice – “el amor permanece”. En este
sentido, el Pontífice ha hecho referencia a la actual situación que vivimos a
nivel mundial debido a la crisis sanitaria por coronavirus, asegurando que es
un drama “que nos obliga a tomar en serio lo que cuenta, a no perdernos en
cosas insignificantes, a redescubrir que la vida no sirve, si no se sirve”. De
este modo, pide que estos días santos en casa “nos pongamos ante el Crucificado
y pidamos la gracia de vivir para servir”, también que “contactemos al que
sufre, al que está solo y necesitado”.
Mensaje a
los jóvenes: “Sentíos llamados a jugaros la vida”
Hoy, a nivel
diocesano, se celebra en todo el mundo la XXXV Jornada Mundial de la Juventud.
Es por ello que el Papa ha querido enviar a los protagonistas de este día un
mensaje: “Queridos jóvenes: Mirad a los verdaderos héroes que salen a la luz en
estos días. No son los que tienen fama, dinero y éxito, sino son los que se dan
a sí mismos para servir a los demás”. El Papa ha pedido a los jóvenes que se
sientan llamados a jugarse la vida: No tengáis miedo de gastarla por Dios y por
los demás: ¡La ganaréis!”.
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